VIDA

1936

Desde mediados de agosto de 1936, Madrid es una ciudad asediada. Por tierra, las tropas franquistas atacan desde la Ciudad Universitaria y, desde el aire, la aviación alemana bombardea casi a diario. El 6 de noviembre, el gobierno de la República, creyendo que esto aliviaría la feroz presión contra la ciudad, decide trasladarse a Valencia.

Los poetas Rafael Alberti y León Felipe insisten a Machado para que abandone la ciudad. El poeta se niega. Pero, en una segunda visita, Machado accede con la condición de que le acompañe su madre y otros familiares. El 24 de noviembre, una caravana de intelectuales y científicos, escoltada por el V Regimiento, sale en dirección a Valencia, capital de la República en ese momento. Después de un accidentado viaje, llega a su destino en la madrugada del 26 de noviembre.

Machado es alojado inicialmente en el hotel Palace de Valencia, convertido a la sazón en Casa de la Cultura.

El ritmo de la ciudad, en esos días, era frenético. El estado físico y anímico del poeta, según su hermano José, era preocupante: … estos días fueron de tan difícil acomodación para el poeta que, agravado en sus dolencias y acabado de desarraigar de su vida normal, llegó a estar de una nerviosidad y extenuación realmente alarmantes.

Se le busca una residencia y se escoge Rocafort, un pequeño pueblo en plena huerta de Valencia y a pocos kilómetros de la capital. Machado y parte de su familia son alojados en Villa Amparo, un chalet incautado por el gobierno. Se desconoce en qué fecha exacta es trasladado desde Valencia a esta nueva residencia. José solo da este dato: Pernoctamos pocos días en la Casa de la Cultura.

Machado, en la plaza Emilio Castelar de Valencia, 11 de diciembre de 1937

El 11 de diciembre, participa en la Tribuna de Agitación y Propaganda organizada por el Ministerio de Instrucción Pública en la plaza de Emilio Castelar (actualmente, plaza del Ayuntamiento). Allí recita la elegía El crimen fue en Granada, dedicada a Lorca, asesinado en la ciudad nazarí en agosto.

José Bergamín dejó un testimonio muy cordial de ese acto: Parecía que subía al cadalso. Mas no ahogaba su voz; por el contrario, habló desde allá arriba con tal fuerza que aquel deje tímido y altivo de su palabra se iba desnudando o, mejor dicho, vistiéndose de sangre, por un pensamiento que expresaba los sentimientos en conmoción de todos los pueblos de España.

Rocafort supone un cierto oasis de reposo y quietud, pero no  de aislamiento.

Fragua Social, 19 de diciembre de 1936

En el retiro de Villa Amparo, Machado recibe numerosas visitas de escritores y periodistas. Convertido en oráculo de todo y de todos, el poeta es, en ese momento, un incansable difusor ideológico.

La primera constancia de su ubicación en Rocafort es la entrevista que se publica el 19 de diciembre en Fragua Social, ilustrada con una foto en que, acompañado de dos periodistas, posa al pie de la escalinata de Villa Amparo.

 1937

 En enero, acude a la Conferencia Nacional de Juventudes Socialistas, que se celebra en Valencia y cuya sesión inaugural preside junto a Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”, y un joven Santiago Carrillo.

El 4 de julio, participa en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, inaugurado por el presidente del gobierno,  Juan Negrín, en el Ayuntamiento de Valencia. Allí estaban, entre otros, Rafael Alberti, Jacinto Benavente, José Bergamín, León Felipe, María Teresa León, Tomás Navarro Tomás, Miguel Hernández, María Zambrano, Pompeu i Fabra, Emilio Mira, Pous i Pagès, etc. Y entre los autores extranjeros, Bertold Brecht, John Dos Passos, llya Ehrenburg, Ernest Hemingway, Hermann Hesse, André Malraux, Louis Aragon, Tristan Tzara, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio Paz, César Vallejo…

Machado (segunda fila a la izquierda), en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, julio de 1937

El 17 de julio, en el acto de clausura, leyó la ponencia titulada Sobre la defensa y la difusión de la cultura. Para el poeta cubano Nicolás Guillén: Machado fue  la figura central de aquella reunión y se le vio caminar no entre los fusiles, como el propio Machado dice de García Lorca, sino rodeado de escritores y artistas ansiosos de entrevistarlo, o simplemente de oírlo o verlo.

Su precaria salud le dificulta participar en otros actos públicos, pero acepta diversos cargos: Presidente de la Casa de Cultura, popularmente conocida en Valencia como “la casa dels sabuts” (en tono jocoso, la casa de los sabiondos); Miembro del Comité Nacional de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética; o Vicepresidente del Consejo Central de Teatros. Su compromiso con la República le lleva a multiplicar sus colaboraciones en prensa.

Galería del comedor de Villa Amparo

Acompañado de sus imprescindibles cigarrillos y múltiples cafés, solía trabajar en el comedor de Villa Amparo por las noches, como testimonió Pla i Beltrán:  En el amplio comedor, se quedaba todas las noches ante su mesa de trabajo y, como de costumbre, rodeado de libros. Metido en su gabán, desafiaba el frío escribiendo hasta las primeras horas del amanecer, en que abría el gran ventanal para ver la salida del sol o, en otras ocasiones, y a pesar de estar cada día menos ágil, subía a lo alto de la torre para verlo despertar allá lejos, sobre el horizonte del mar.

Machado, pese a su débil salud, prosigue su febril colaboración en revistas y periódicos, escribe y retoca poemas y mantiene una intensa correspondencia con personajes nacionales y extranjeros.

Ante el curso que toma la guerra, se le hacen  propuestas de abandonar España, opción que él rechaza sistemáticamente: Tengo la certeza de que el extranjero significaría mi muerte. Pero su estancia en Rocafort se acercaba al final.

1938

Su hermano José relata, en Últimas soledades del poeta Antonio Machado  que …una tarde abril de 1938, […] recibió un telegrama de Barcelona, en que se le invitaba perentoriamente a dejar Rocafort, poniendo a su disposición un coche para que saliese en las primeras horas de la mañana siguiente.

Machado y su familia abandonan Villa Amparo rumbo a Cataluña y, unos meses más tarde, al breve exilio en Francia, donde moriría.