LUGARES

1) Villa Amparo

Chalet construido a principios del s. XX, en un estilo historicista de corte neoclásico del que participa el amplio jardín, con fuente, bancos monumentales y cenador. El gobierno de la República lo había incautado, al igual que otros chalets y villas de veraneo de la localidad. En él, vivió Antonio Machado y parte de su familia desde diciembre de 1936 hasta abril de 1938.
Aquí escribió sus numerosas colaboraciones de prensa y algunos poemas.

2) Escultura de Antonio Machado

La viñeta que Ramón Gaya incluyó en Hora de España fue convertida, gracias a las aportaciones de los vecinos de Rocafort, en una escultura. Se instaló en 2014, en el paseo que cubre la Acequia Real de Moncada frente a Villa Amparo con el texto “El pueblo de Rocafort a Antonio Machado”.

3) Acequia Real de Montcada y mural

El jardín de Villa Amparo limita con la Acequia Real de Moncada, una de las más importantes infraestructuras hidráulicas de la Huerta de Valencia. Su origen se remonta, probablemente, a los siglos XI y XII, en pleno periodo andalusí. Tras la conquista cristiana del s. XIII, Jaume I se reserva la propiedad de esta importante acequia -de ahí la denominación de Real-, pero en 1268 la cede a los propios regantes que, desde entonces, la han administrado de manera autónoma.

La acequia marca el límite entre el casco urbano de Rocafort y la huerta. Recorre 670 m. dentro del término. En este tramo, se halla cubierta, de modo que permite un paseo con magníficas vistas sobre uno de los sectores mejor conservados de la Huerta de Valencia. En dicho paseo y junto a Villa Amparo, se realizó en 2009 un mural que reproduce la viñeta de Ramón Gaya publicada en Hora de España, que representa a Machado cruzando un puente por encima de la acequia, y un texto en prosa que evoca la honda impresión que le causó al poeta la visión de la huerta.

4) Estación del metro – Antiguo “trenet”/ Huerta

Desde 1891, la línea del “trenet” (“trenecito”, en valenciano) une las poblaciones de Bétera y Valencia, pasando por Rocafort. La magnífica colonia de chalets y villas de Rocafort no se explica sin la línea del “trenet”, actualmente convertido en metro. Machado lo tomó en varias ocasiones para ir a la capital en la estación que hay apenas a 150 m de Villa Amparo. La estación tiene unas vistas privilegiadas sobre la Huerta y, al fondo, la silueta de la ciudad de Valencia.

La Huerta se circunscribe a los espacios localizados al este de la vía del metro. Hasta hace relativamente poco, la huerta de Rocafort incluía también parcelas situadas entre la citada vía férrea y la acequia de Moncada. Algunas, de pequeño tamaño, subsisten a la izquierda de la acequia en el límite con Massarrojos. El núcleo urbano y la propia acequia son el límite occidental.

5) Casa LLana  (Carrer del Pou s/n)

Construida en el primer tercio del siglo XX. Fue fábrica de seda y lana.  Con posterioridad, factoría de ornamentos religiosos. En la década de 1980, fue adquirida por el Ayuntamiento, convirtiéndose, con carácter provisional, en el Consistorio del municipio.

6) Casa de Cultura (C/ Mayor, s/n)

Fue “Casa del Pueblo”, durante el periodo de guerra. Construida en 1768 por el Barón de Llaurí, a partir de 1937 pasó a ser propiedad de Luis Manglano, barón de Terrateig.
En 1994, se convirtió, reconstruida, en Casa de la Cultura, manteniéndose los jardines originales. En noviembre de 2016,  se colocó, en la entrada del jardín, un relieve con el rostro de Antonio Machado, conmemorativo de la incorporación de Rocafort a la Red de Ciudades Machadianas, que tuvo lugar en 2015.

7) Claustro

El Claustro del antiguo Convento de los Agustinos, que data del siglo XV, está adosado a la iglesia. De planta rectangular con un pozo en el centro. En la planta baja, hay 16 arcos de medio punto y 20 columnas cilíndricas que descansan sobre un zócalo. La arcada se cubre con bóvedas de medio punto. La galería superior se abre al patio por medio de 12 arcos de medio punto que gravitan sobre columnas también cilíndricas. Todo el conjunto está pintado de cal y sin decoración. Hay que destacar la colección de azulejos de los siglos XVI  al XIX, expuestos en las paredes de la planta baja.

8) “Casa Bou” (Plaza Mayor, 1)

Llamada así porque uno de los últimos propietarios fue Joan Bou. Era la antigua Casa Señorial de Rocafort. Fue edificada entre los siglos XIV y XV. Recuerda las antiguas casas de labranza con huerto propio. El edificio estaba blasonado con escudo que desapareció en los años 30 del siglo XX.
Son de destacar los azulejos de los balcones, incluidos en el inventario de bienes de la Generalitat Valenciana, y la torre con las palmeras del jardín, que constituyen una imagen característica de Rocafort, que ya plasmó José Machado en sus ilustraciones del libro La Guerra.
En la actualidad, se encuentra en proceso de rehabilitación, con la intención de que, en un futuro, pueda ser la sede definitiva del Ayuntamiento.

9) Casa del Canonge  (Plaza Mayor, 4)

Se llama así porque fue propiedad de Don Hernán Cortés Pastor, canónigo, que ejerció durante mucho tiempo en Aragón y que fue nombrado hijo adoptivo del pueblo en 1928.
Edificio clasicista, perfectamente simétrico, durante la guerra civil, fue la sede del PSOE.

10) Refugio de la Guerra Civil

(Plaza Mayor e iglesia parroquial. A la derecha de la escalera, tapiada, la entrada al refugio. Foto de época)

Es unos de los varios refugios existentes en época de guerra. Construido en 1937, y financiado por la embajada de México, ha sido recientemente descubierto tras un movimiento de tierras provocado por intensas lluvias. Está previsto habilitarlo para poder ser visitado.

11) Escuelas Municipales (C/ Trasagrario, 3)

Construidas en 1932 por el arquitecto Alfredo Baeschlin (1883-1964). Funcionaron con carácter docente hasta los años 60 del siglo XX.
Actualmente, cubren la función de “Hogar del Jubilado”.

12) Plaza de España

Hasta 1906, en este espacio, estaba ubicado el Cementerio Municipal. En los años 30 del pasado siglo, se denominaba la Plaza de la Republica, y en ella se encontraba la sede de Izquierda Republicana.

13) La Casona (C/ Ausias March, 97)

Esta vivienda, construida alrededor de 1930, fue incautada a la familia Reig. En plena contienda, fue ocupada por el “Alto Estado Mayor de la República”,  presidido por Largo Caballero.

14) Casa Serratosa (Av. Blasco Ibáñez, 17)

Vivienda propiedad de la familia Serratosa, que igualmente fue incautada y en la que estuvo ubicada la Embajada de México.

15)  Casa del Cónsul (Av. Blasco Ibáñez, 22)

Conocida por este sobrenombre debido a que, en los años 50 del siglo XX, fue residencia del cónsul de EEUU. En plena contienda civil, en 1936, esta residencia fue incautada y en ella se instaló la “Radio del Estado”.

16) Antigua Fabriqueta (Av.  Blasco Ibáñez, 31)

Este espacio, transformado actualmente en chalet, fue en su momento Fábrica Textil, en la que muchas mujeres del pueblo pudieron resolver su situación laboral. En época de guerra. fue ocupada por la tropa como acuartelamiento provisional.

17) Casino/ Nou Espai / Nuevo Espacio (C/ Bonavista, 38)

Construido en  1926, fue la sede de la Cooperativa constituida por los agricultores de la época. En 1939, concluida la guerra civil, se convirtió en Casino, centro de convivencia y esparcimiento.
En la actualidad, propiedad del Ayuntamiento, su destino tiene que ver con actividades diversas, formativas y culturales.
En los bajos de dicho edificio, está ubicada la sede de la Policía Local.

18)  Bar Rosaleda (C/ Maestro José Dolz, 20 – Esquina C/ Ramón y Cajal)

Este establecimiento es uno de los más significados del pueblo, porque lo ha sido todo (bar, restaurante, pensión, pista de patinaje, bolera, cine de verano, pista de baile, frontón, etc.)
Se comenta que, en sus proximidades, se encuentra ubicado uno de los refugios más extensos, con capacidad para 900 personas.
Precisamente, el que fuera propietario de este establecimiento, Pascual Alfonso Andrés, relataba, en una publicación titulada “Historias de vida en Rocafort”, aspectos relacionados con esta época:
“El Comité del Frente Popular de Rocafort estaba comandado por Ramón Fontestad “El Gato”, que poseía una autoridad indiscutible.
Era una buena persona que trataba de ayudar al pueblo. Algo a destacar con agrado y mucha satisfacción es que, durante el periodo de guerra, ningún hijo del pueblo ni ningún veraneante fueran víctimas de la contienda.
Igualmente, recuerda la estancia de Antonio Machado en nuestro pueblo, con estas palabras: Se trataba de una persona agradable y sencilla.
Ninguno sabíamos quién era, pero se comportaba como un vecino más del pueblo. Yo, en diversas ocasiones, me crucé con él en la calle y nos saludábamos cordialmente con un simple “buenos días” o una frase cotidiana de buena voluntad entre vecinos.