Entrevista a Monique Alonso

Monique Alonso nació en 1953 en Lourdes (Francia), hija de exiliados españoles. Ha fundado la Fundación Antonio Machado de Colliure y ha dedicado gran parte de su labor a investigar la obra de Antonio Machado, autor sobre el que ha publicado múltiples ensayos y estudios. Es filóloga española y francesa, así como docente.

Alonso participó recientemente en el Aula Juan de Mairena de Rocafort para presentar su último libro, ‘Rocafort, Antonio Machado’, que repasa la vida y la obra del poeta en la localidad.

P. ¿Cómo nació su interés por Machado?

Comencé a leerlo en el instituto, tanto a él como a otros autores fundamentales. Pero fue en la universidad, cuando Manuel Tuñón de Lara -profesor y catedrático de Historia de España y de Literatura española en la Universidad de Pau- me encargó una tesis sobre los intelectuales españoles exiliados a Francia durante la Guerra Civil.

Así, empecé a estudiar a Antonio Machado. Me gustó mucho su poesía.

Más tarde, tuve la suerte de visitar Colliure y de conocer a su familia, así como a personas que lo habían tratado durante toda su vida. Pude investigar sobre él en un buen momento, a través de personas que lo conocían personalmente. Ahora sería más difícil.

Recuerdo que en una última sesión, reuní a todos los entrevistados para contrastar las informaciones. Fue allí donde conseguí la verdadera historia de Antonio en Colliure.

Poco a poco nació en mí un amor hacia él, hacia su obra; por su sencillez y por su manera de ser, que era auténtica; diferente a otros autores.

P. ¿Es lo que destacarías de él?

Sí, su sencillez, su bondad y su autenticidad. A pesar de no haberlo conocido personalmente, por los testimonios he podido saber que fue una persona que nunca se creyó lo que era, un gran poeta. No hacía alardes. Lo tomaba todo con gran naturalidad.

P. ¿Cómo ha sido la elaboración del libro sobre Machado en Rocafort?

He investigado mucho, pero seguiré haciéndolo; el trabajo no acaba aquí. Empecé sobre el año 80. Soy muy lenta y meticulosa. Era muy importante captar los testimonios de los familiares que lo trataron. Sobre todo de su cuñada, Matea Monedero, y de las sobrinas; aunque en esa época eran muy pequeñas y no veían la vida de la misma forma ni participaban de las conversaciones de los adultos. Los recuerdos de las sobrinas son en un ámbito diferente, pero Matea fue una mina.

P. ¿Qué le transmitió? ¿Cómo fue la obra de Machado en Rocafort?

Trabajó mucho, la obra que desarrolló aquí fue asombrosa. Más teniendo en cuenta todas las visitas que recibía a diario y las clases que impartía a sus sobrinas cada día con una paciencia y un humor excelentes. Me pregunto cómo le cundía el día para lo achacoso que estaba, y con una mente tan preocupada por las circunstancias de la época. Lo admiro.

Además, en sus cartas de entonces explica que él desearía haber escrito más, haber tenido más tiempo para hacerlo. Tenía planes de escribir otro libro sobre la guerra.

En la maleta que perdió en la frontera de Francia podría haber manuscritos, anotaciones… Nunca lo sabremos.

P. Aún queda por investigar sobre Machado, entonces.

En general, quienes han escrito sobre Machado han tenido tendencia a novelar un poco, a añadir datos que no se han podido comprobar. El trabajo que queda por hacer es de depuración, de eliminar relatos y hechos sobre los que no hay testigos, que se han imaginado. Así saldrá la versión auténtica de Antonio.

Por eso, no he incluido en mi libro nada que no haya podido documentar ni probar, he dejado fuera lo que me parecía poco probable o sobre lo que no tenía datos. Es mi forma de trabajar, aunque a lo mejor no sea la idónea.